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La formación de capacitadores está concebida como un proceso de desarrollo integral, por lo que considera las áreas personal, social y profesional como dimensiones esenciales del capacitador.
Así, el proceso de formación se organiza a partir de las necesidades y demandas de los capacitadores de maestros de aula, con relación a los contenidos disciplinares, a la enseñanza y aprendizaje de la lectura y escritura de sus niños y niñas, al proceso de capacitación, al trato con los docentes como aprendices y colegas y a cómo planificar ejecutar y evaluar las estrategias formativas, entre otros.
Este proceso entonces, toma en cuenta la experiencia acumulada del o la capacitadora como maestro o maestra, es decir su saber pedagógico, desde el cual puede reflexionar y reinventar la forma de intervenir pedagógicamente cuando pretende desarrollar habilidades comunicativas en sus alumnos y en particular la lectura y escritura. Toma en cuenta también su experiencia (si la tiene) de capacitación de docentes en servicio. Tiene presente que los capacitadores tienen conocimientos sobre la disciplina (lenguaje) y tiene expectativas con respecto a su formación como capacitador y a su labor futura de capacitación de docentes.
Una característica esencial y distintiva de esta capacitación la constituye la modalidad de acompañamiento y asesoramiento participativo en la labor que desarrollan como capacitadores de docentes. Por eso los especialistas en acuerdo con el capacitador se integran al proceso de capacitación de los docentes en las diferentes estrategias formativas que se ejecutan.
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